La glutamina se destaca como el aminoácido libre más abundante en él organismo, tanto a nivel intracelular como extracelular, pues corresponde a más de la mitad de todos los aminoácidos de las células, por lo que es precursor de múltiples proteínas. Ayuda a disminuir la utilización de las proteínas como fuente energética y favorece la utilización de carbohidratos y glucosa. Es decir, en lugar de que el organismo use la energía de las proteínas (en especial del músculo) y éstas se agoten o gasten, emplea la de la glucosa. Durante el ejercicio de alta intensidad o resistencia, la concentración de glutamina decrece significativamente hasta un 20% o más, pero normalmente se recupera a las 24 horas. Cuando las necesidades aumentan, el suplementar la dieta con L-Glutamina es beneficioso, para favorecer el mantenimiento o ganancia de masa muscular, la eficiencia de los procesos de recuperación muscular, mejora las recargas de glucógeno muscular y el adecuado funcionamiento orgánico.
La principal fuente de glutamina se encuentra en el músculo esquelético, aunque el pulmón y el cerebro también contribuyen a su producción. En condiciones normales, las células del sistema inmunológico son uno de los principales captadores; sin embargo, en situaciones intensivas de ejercicio, las necesidades de L-glutamina aumentan, superando la capacidad del organismo para sintetizarla desde sus fuentes endógenas; por lo cual si ésta no es aportada en cantidades suficientes desde la dieta, el organismo aumenta el catabolismo de los tejidos, especialmente el muscular, que incrementa entre 3 a 4 veces la liberación de glutamina hacia la sangre para poder satisfacer las demandas de otros órganos como el intestino, el hígado, los riñones y especialmente el sistema inmunológico; por lo que el músculo esquelético se ve forzado a sintetizar y exportar más glutamina de la habitual.
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